miércoles, octubre 28, 2020

Ana Pérez, con una minusvalía del 66%, casi en la indigencia por culpa del pasotismo de la Generalidad Valenciana

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«Si me pusiese un burka seguro que me harían más caso», comentó a cuartaedicion.com

Y que muchos españoles todavía se encuentren en esta situación…

Ana Pérez Macein, madrileña de 61 años que vive en Burriana desde hace unos meses, tiene una minusvalía del 66%. Divorciada, vive con su hija de 19 años, que también presenta una minusvalía del 37%. Ninguna puede trabajar y mal viven con 394 euros al mes. Lamentable.

Ana Pérez, tras divorciarse, se fue con su hija a Burriana buscando dar un giro a su vida y poder salir adelante. Esperaba ayuda, derechos…pero ni una cosa ni otra.

Tuvo que alquilar un piso de mala manera y rápidamente se dio cuenta que fue estafada. «Sin lavadora, sin frigorífico, lleno de cucarachas y chinches. Mi hija y yo teníamos que dormir en el suelo. El calentador tampoco funcionaba. Nos teníamos que duchar con agua fría».

Ante esta condiciones tan insalubres, Ana comentó a su casera que «mira, tienes que arreglarme todo esto. Es de vergüenza. Arréglame las cosas y te pago». Pero la casera no estuvo por la labor y exigió el alquiler, 350 euros.

La afectada decidió no pagar y denunciar a la Guardia Civil. «Denuncié y la Justicia de Castellón me mandó un mediador, pero tenía claro que no lo quería. Quiero seguir adelante con la denuncia porque esto es lamentable. Sobre todo, por mi hija», afirmó a cuartaedicion.com

En ese momento, se dio cuenta que se encontraba verdaderamente sola y que este mundo está hecho para los ladrones y caraduras. Además, también observó que España, hoy por hoy, está para ayudar a los inmigrantes antes que a los suyos.

«Esta mujer me cortó la luz y el agua. Tuve que darme de alta y cambiarla a mi nombre. Lo hizo dos o tres veces. Se me echaba a perder la comida. Si ya de por sí la casa era lamentable, encima me pasó ésto», señaló impotente.

Con tal panorama, decidió acudir al Ayuntamiento de Burriana y empezaron pues los típicos paseos de una oficina que no sirve de nada a otra que sirve de menos.

«Tengo que irme de esta casa así que acudí a Servicios Sociales. Con mis antecedentes, pues pedí una casa digna. No pedí más. Pagar un alquiler social y poder sobrevivir», apuntó.

Pero nada. En Servicios Sociales le dijeron que tenía que estar un año empadronada (lleva muy poco en la localidad valenciana) para poder optar a un piso de emergencia social. Además, tampoco le garantizaron nada aunque llevase el tiempo establecido por ley.

«Me hicieron mover mil papeles para nada. Seguro que si fuese extranjera sí me ayudarían. Aquí hay que ponerse un burka o nada», sentenció.

Pero la cosa no acabó ahí. Tras ir de despacho en despacho presentado sus papeles que le acreditaban una minusvalía del 66%, que no podía trabajar, que además tiene una hija con otra minusvalía que no cobra nada porque es del 37%, que fue estafada por su casera y que vive casi en la indigencia, Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Burriana le dijo que «si quería optar entonces a una ayuda de alquiler tenía que presentar los últimos tres recibos pagados…pero si no pago porque puse una denuncia, ¿cómo voy a presentar los recibos?…es de locos de verdad. Te hacen mover mil papeles para nada. Bueno sí, cinco bonos de comida por 50 euros para un año es lo que me dieron. Así me trataron», destacó.

Ana Pérez vive en una zona cerca de donde residen muchos inmigrantes. «Los veo a diario y veo como viven. Todos llegan y tienen sus buenas pagas, casas y sin trabajar. Encima CARITAS le da comida en abundancia y yo recibo cinco míseros bonos de comida. Eso es todo lo que me ha dado la Generalidad Valenciana».

Por cierto, la Generalidad Valenciana aprobó y presumió de una ayuda de 200 euros para personas en la situación de Ana y su hija, pero esta señora jamás vio un euro. «Todavía estoy esperando esa ayuda que prometió Ximo Puig. Supuestamente me la daban en diciembre y estamos en marzo. Ese lo único que sabe hacer es tocarse las narices», terminó de decir.

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