miércoles, octubre 21, 2020

Manifiesto para un Gobierno de Salvación Nacional

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Firmado por el Colectivo Covadonga. Se acabarán las autonomías y se añadirá la provincia de Cartagena

Ojo, no es un golpe de estado.

A continuación, el texto íntegro del manifiesto firmado por el Colectivo Covadonga. Mañana, en cuartaedicion.com y en exclusiva, nombres y apellidos de los distintos cargos y entrevistas a los protagonistas.

La situación que atraviesa nuestra patria resulta de todo punto de vista insostenible: no son los males causados por el Covid 19 (ni siquiera la pésima gestión que el Gobierno de España ha hecho de la pandemia) lo que nos ha llevado hasta aquí. Nuestra nación ya se
encontraba al borde del precipicio antes de que se detectara el primer caso de contagio por el coronavirus, una España venida a menos por:

1.- El expolio que durante 40 años ha venido realizando el anterior Jefe del Estado, cobrando comisiones por obras internacionales, manteniendo sus fulanas del erario público que sale de los impuestos de todos los españoles, poniendo a los servicios secretos del estado a trabajar como portadores de sus furcias, participando -junto con otros miembros de su familia- en negocios de nula moralidad y evadiendo su inmoral fortuna a paraísos fiscales.

2.- La creación de una «casta política» competente alejada de los intereses de los ciudadanos (a quienes dice representar), viviendo por encima de sus posibilidades a costa de los españoles y participando de un sistema endémico de corrupción personal y de sus propias formaciones políticas.

3.- La absoluta corrupción judicial reinante en nuestra nación que ha logrado que ningún español crea en su imparcialidad y que sea de dominio público aquello de que «en España la justicia no es igual para todos». Además, la justicia ha sido sometida absolutamente al poder político, siendo éstos quienes designan los puestos más importantes de la judicatura y de la Fiscalía.

4.- La sangría autonómica, con 17 gobiernos regionales que han convertido a sus presidentes en 17 virreyes, con sus respectivos asesores, chóferes, escoltas, secretarias y equipos de gabinete, y sus 17 gobiernos con sus respectivos consejeros (dotados, igualmente, de más asesores, más chóferes, más escoltas, más secretarias y más equipos de gabinete). Cada una de esas 17 autonomías, además, ha desarrollado su propio parlamento autonómico, con diputados que no sirven absolutamente para nada pero que gozan de idénticas prebendas y sueldos desproporcionados. Y cada Estado Autonómico tiene «de facto» su propia constitución (además de la común a todos), sus Estatutos de Autonomías, con tantas competencias como las que tiene cualquier país extranjero (policía/fuerzas armadas
incluidas), llegando a establecer embajadas propias en otros países como si de naciones diferenciadas se tratara.

5.- Todos los gobiernos de España -desde la instauración de la decadente Constitución del 78- han ido cediendo a las presiones nacionalistas, hasta llegar al punto actual en el que, vergonzosamente, el Estado Español se sienta en una mesa a negociar, de igual a igual, con una de sus regiones, para establecer la «hoja de ruta» de su propia independencia y todo para satisfacer las ansias de seguir ostentando el poder del actual presidente Pedro
Sánchez (de idéntico modo que hicieron sus predecesores en el cargo Rajoy, Zapatero, Aznar, González, Calvo Sotelo y Suárez).

Así las cosas, cuando España ha necesitado acudir con urgencia a los mercados internacionales para proveerse de Equipos de Protección para los sanitarios (EPIs), Mascarillas y Respiradores para combatir la pandemia del Covid 19, se ha encontrado pujando junto a sus
propias autonomías, compitiendo en el mercado por ellas, cada quien por su cuenta y riesgo, ante el desconcierto y el ridículo internacional.

Y cuando el Gobierno de España ha pretendido asumir el mando único de la crisis, se ha encontrado con que cualesquiera de las 17 autonomías (Madrid, por citar una pequeña y uniprovincial) dispone de muchísimos más recursos a su disposición que el propio Ministerio de Sanidad al que dejaron vacío de funcionarios, medios técnicos y recursos económicos, en aras al traspaso de competencias a las 17 autonomías que desangran a la patria española.

El Estado de las Autonomías nos cuesta cada año ¡¡¡181.000 millones de euros!!! de los que, sólo en sueldos de funcionarios y políticos autonómicos ya se van 77.000 millones de €.

Esta situación ya no permite un intento de «Reconstrucción Nacional» propuesto por el gobierno Sánchez y contando con los partidos de la Cámara (también los separatistas). ¿Cómo van a reconstruir la nación los mismos que la han destrozado?

¿Qué interés pueden tener en reconstruir España los secesionistas catalanes, los independentistas vascuences, los soberanistas valencianos, los nacionalistas canarios o los separatistas gallegos?

No vamos a permitir que pongan a la zorra al cuidado de las gallinas.

Recuperar la Soberanía Nacional

Necesitamos un Gobierno de Salvación Nacional que recupere la grandeza y la soberanía de España, una nación que se haga respetar dentro y fuera de su territorio, que revise sus tratados internacionales de cooperación (muchos de ellos obsoletos y perjudiciales para nuestra economía).

España debe llamar a consultas a los embajadores en Reino Unido, Marruecos, Israel y Países Bajos y demostrar que no vamos a claudicar en ningún momento ni nos dejaremos someter a ningún chantaje.

España debe hacer un frente común con Italia, Grecia y Portugal (a ser posible, también con Francia), con esa «Europa del Sur» a la que discrimina de manera humillante «otra Europa» que parece jugar en categoría superior.

España no debe perder su vocación iberoamericanista y -conjuntamente con Portugal- liderar un espacio común de 24 naciones y cerca de 800 millones de personas que se distribuyen por
los continentes europeo, africano y americano, un proyecto de respeto mutuo que puede consolidarse, además, en un enorme mercado financiero que nivel internacional. No se trata de adoptar una posición de «madre» (ni mucho menos de «madrastra») del resto de países iberoamericanos sino, de igual a igual, unir intereses comunes entre pueblos que tenemos un pasado mucho más común que con algunos países europeos.

Si Iberoamérica despierta como comunidad y comienza a establecer lazos de colaboración comercial, inmediatamente «los amos del mundo» pondrán el grito en el cielo pues puede ser «el despertar del dragón» que no quiere, para nada, el sistema capitalista y -muy especialmente- su Escuela de Chicago reconvertida en el actual, injusto y opresor neoliberalismo que sufrimos.

España no puede permitir que jurisdicciones ajenas a la española anulen sentencias nacionales y que Europa se meta a opinar de aquello que desconoce y no padece, como el golpe de estado catalán o los asesinatos cometidos por los terroristas de ETA.

Los españoles primero

Precisamente reclamamos la creación de un Ministerio de Auxilio Social y Justicia Distributiva porque España está ya muy próxima al estallido social por el hambre.

El nuevo estado español que salga dela Ley de reforma Política garantizará el derecho (más aún que el deber) que todo español tiene al trabajo; si el estado no es capaz de proporcionárselo, deberá arbitrar las medidas necesarias para que ningún español se quede atrás por culpa de una crisis económica de la que ellos no son culpables.

Se establecerá una justicia fiscal para que las grandes fortunas paguen lo que les corresponde, lo mismo que las compañías transaccionales porque, de no hacerlo, en breve
nos convertiremos en un país bolivariano sin clase media, con unos ricos muy ricos y unos pobres (la inmensa mayoría de los españoles) muy pobres. Nos va a ocurrir lo mismo que en Venezuela, donde la gente es pobre independientemente de que tenga un puesto de trabajo porque sus salarios no alcanzan para llenar las neveras ni una sola semana.

Así las cosas nos encantaría ser solidarios a nivel internacional pero ahora no podemos serlo. Ojalá pronto España recupere su grandeza y con ella el liderazgo en cooperación con los países en vías de desarrollo, porque la solidaridad y la caridad van en el ADN cristiano del español.

Pero mientras no tengamos suficientes recursos para atender a los españoles necesitados no atenderemos a inmigrantes ilegales a los que se debe expulsar del país de manera inmediata.

También deberá plantearse el nuevo Gobierno de España la extraordinaria labor que viene realizando Cáritas, que sustituye -con su esfuerzo y sus propios recursos- la ausencia de un servicio nacional de ayuda al necesitado; de este modo y mientras no seamos capaces de crear nuestro propio sistema de auxilio social, el Gobierno dotará a Cáritas de los recursos técnicos, logísticos, humanos y económicos que precise para realizar la extraordinaria
labor que viene sosteniendo.

La expulsión de inmigrantes delincuentes también será un hecho, obligando za que los reclusos cumplan sus penas de confinamiento en sus respectivos países.

La frontera terrestre con Ceuta y Melilla dejará de ser vigilada por la Guardia Civil y pasará a ser responsabilidad del Ejército de Tierra, de la Legión, que destacará el número de efectivos necesarios para controlar nuestras franjas fronterizas y a la que se le dotará
del armamento y vehículos precisos para reprimir, tanto intentos pacíficos de violación de nuestro territorio nacional como para repeler acciones armadas contra nuestras fronteras.

También la Guardia Civil será sustituida en su labor de vigilancia marina y será La Armada quien se ocupe, desde ahora, de controlar absolutamente el Estrecho de Gibraltar: no puede haber ni una barquita de remos que escape al control de nuestra Marina.

La Armada no tiene ninguna misión nacional, ni internacional, más importante que el bloqueo ABSOLUTO de nuestras aguas jurisdiccionales, por lo que destinará a la zona cuantas fragatas, corbetas, buques o submarinos estime por necesarios.

Resulta imprescindible que ni una moto acuática, ni una sola lancha pueda introducir droga impunemente en España desde territorio marroquí.

De igual modo no habrá justificación alguna para que nuestra Armada no intercepte cualquier embarcación dedicada al tráfico de seres humanos y, allí mismo, antes de que penetren en aguas españolas, las víctimas de este crimen y sus criminales serán
devueltas a las autoridades competentes.

Si es necesario utilizar a la Infantería de Marina se hará: el máximo mando de La Armada priorizará este servicio a la patria sobre cualquier otro.

Nuevo modelo productivo; La economía al servicio del hombre

No es de recibo (tal y como ha quedado demostrado con la crisis del COVID 19) que España sea incapaz de producir bienes de primerísima necesidad y de muy sencilla facturación, sin precisar de proveedores extranjeros.

Así las cosas, desde cada ministerio se realizará un informe de cuáles son los productos que -sí o sí- deben ser fabricados íntegramente en España y producidos en cantidades suficientes en caso de necesidad tales como una pandemia, una cadena de interferencias contra nuestro tráfico aéreo, marítimo o ferroviario, una oleada de
atentados o la invasión de otro país.

España debe ir hacia un modelo productivo en el que todos los proveedores necesarios para el producto final (o, cuanto menos, la mayoría de ellos) sean nacionales con lo que fomentaremos
la fabricación y comercialización de nuestros productos y evitaremos situaciones como las vividas durante el COVID 19.

El Gobierno estudiará también las zonas más castigadas por el desempleo para instalar industrias, fomentará el cambio de actividad en empresas que no ofrezcan un valor añadido y fomentará la posibilidad del acceso del trabajador a la propiedad de los medios de producción mediante las múltiples formas que las compañías (sobre todo las transaccionales) permiten.

Pero, por encima de todo, el Gobierno no olvidará que más de un 70 % de la economía española procede de autónomos y de pequeñas y medianas empresas que merecen un trato fiscal y administrativo completamente diferente del de las grandes multinacionales.

Recuperación de los valores nacionales

España necesita recuperar los valores que le permitieron ser lo que llegó a ser como nación y como civilización.

Independientemente de las creencias religiosas de cada quien, ningún patriota puede negar la influencia que el cristianismo ha tenido en toda Europa y, de manera muy especial, el catolicismo
en España, gracias al cual -entre otras muchas gestas- descubrimos el nuevo mundo.

Nosotros defendemos una sociedad aconfesional pero no anticlerical.

Aspiramos a un Estado laico pero no antireligioso, que es lo que se está imponiendo ahora gracias a los medios de comunicación y su implicación perversa en los planes del Nuevo Orden Mundial que, contra todo derecho natural, pretende establecerse.

Así las cosas defendemos el derecho a la vida desde el momento de la gestación hasta el momento de la muerte. El nuevo Gobierno prohibirá y perseguirá el asesinato del aborto y el de la eutanasia. A diferencia de lo practicado por el gobierno Sánchez durante la crisis del coronavirus que ¡al más puro estilo estalinista! ha eliminado a los ancianos negándoles la asistencia hospitalaria que precisaban, el Nuevo Estado garantizará, también, la medicina del «bien morir», el acompañamiento sanitario, familiar, personal (y espiritual si lo
desea) hasta el último momento y todo el arsenal terapéutico disponible para evitar el dolor del enfermo.

Pero en la Nueva España los médicos se dedicarán a salvar vidas y no a eliminarlas.

La perniciosa ideología de género se ha instaurado gracias a las políticas de los gobiernos (también de los gobiernos del PP) y delos medios de comunicación con campañas de hipersexualización de todo y el relativismo que se ha convertido, probablemente, en el mayor
cáncer ideológico de nuestro tiempo.

El Nuevo Gobierno recuperará el sentido cultural e histórico de nuestras fiestas (El Pilar, «Día de La Raza», la Inmaculada (patrona de la Infantería), San José (patrón delos trabajadores) la Navidad, la Semana Santa) e intentará evitar la contaminación de todo lo
importado como El Ramadán o Halloween.

Perseguiremos y castigaremos con toda dureza, cualquier agresión verbal o física contra la mujer por suponer un atentado contra nuestro concepto de la Dignidad Humana y sin tener que hacer referencias pretenciosas al «heteropatriarcado» y otras memeces inventadas por el marxismo cultural.

Por eso resultará fundamental el control que se ejerza sobre los medios de comunicación de titularidad privada porque una cosa es la libertad de expresión y otra, muy distinta, el adoctrinamiento.

Recuperaremos el Servicio Militar Obligatorio para hombres y mujeres; intentaremos que suponga la menor merma posible en la actividad académica o profesional de nuestros jóvenes pero entendemos que la Defensa Nacional nos compete a todos y que resulta altamente gratificante la formación que se recibe en el periodo militar en valores tales como la disciplina, el esfuerzo, el compañerismo, la lealtad, la camaradería y el amor a la patria.

Los expertos del Ministerio de Defensa dictaminarán si el reclutamiento obligatorio sustituirá o no a los soldados profesionales según sus criterios de suficiente preparación de los nuevos reclutas. Una vez finalizado el Servicio Militar Obligatorio todos los jóvenes pasarán un tiempo de reservistas durante el cual podrán volver a ser llamados a filas si el Ejército lo precisara o convocarlos esporádicamente a sesiones de actualización en el uso del armamento y entrenamiento militar.

Pasar del botellón a las grandes metas

Uno de los mayores males que ha causado esta pseudodemocracia en la que vivimos es la pérdida de objetivos en los más jóvenes. Al estado liberal le ha interesado que los jóvenes se emborrachen y que se droguen, todo lo que sea excepto pensar la miseria en la que viven y rebelarse contra ella.

Creamos un ministerio de juventud precisamente para conectar con las necesidades de los jóvenes de hoy en día y saber ofrecerles otro tipo de salidas. El aire libre, la acampada, el fuego de campamentos, todo lo que han desarrollado movimientos como el Frente de
Juventudes, la OJE, los Scouts, los Juniors… etc resulta absolutamente lejano de la realidad del joven de hoy.

Por eso es tan importante la labor del Ministerio de Juventud por que habrá de ser capaz de articular las medidas necesarias para que los jóvenes vuelvan a sentirse los auténticos protagonistas de las películas de sus vidas, capaces de tomar decisiones que marcarán para bien o para mal su futuro.

Se acabarán las autonomías

La distribución de la nueva España será por provincias y el ámbito provincial el lugar de acción y ejercicio político.

España pasará de tener 50 provincias a tener 53 ya que a las 50 existentes se le sumarán Ceuta y Melilla (cuyos territorios tendrán carácter provincial con capital en las ciudades africanas españolas) y también se añadirá la Provincia de Cartagena (con capital en Cartagena, histórica provincia Trimilenaria y muy anterior a la creación de la propia España) que fue injustamente metida dentro de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia por la Constitución del 78. El reconocimiento y restablecimiento de la Provincia de Cartagena (que incluirá todos los municipios que componen la actual comarca del Campo de Cartagena, cerca de medio millón de habitantes y un tercio de la vieja provincia de Murcia) no sólo es el reconocimiento a unos cartageneros que, sin sentirse murcianos, (y con infinitos argumentos históricos, históricos de verdad no como los inventados para sostener el hecho diferencial catalán o vasco) han defendido con orgullo ser español durante estos últimos 40 años, sino una necesidad logística y militar por el enclave geográfico de la ciudad de Cartagena: puerto con innumerables dotaciones ancladas de la Armada, astilleros de Navantia al servicio de la fabricación militar, eje fundamental en el corredor mediterráneo …etc.

Los 53 Gobernadores Civiles serán, con seguridad, las personalidades políticas más importantes de los próximos años pues deberán canalizar todas las necesidades de sus territorios, mantener a los alcaldes que consideren que gobernaban de manera honesta (aunque ya fuera de sus formaciones políticas) o sustituirlos por otros hasta que no se celebren Elecciones Municipales.

La designación de los Gobernadores Civiles compete al Excmo. Sr. Presidente del Gobierno a propuesta de los ministros de Interior y de Organización Territorial y Reconstrucción Nacional.

Precisamente el Ministro de Organización Territorial y Reconstrucción Nacional será el encargado de ver cómo encajar las piezas del puzzle. Unas administraciones autonómicas que van a desaparecer, edificios, instalaciones, ¡¡¡armamento!!!, funcionarios (incluidos policías autonómicos…etc) que deberá valorarse quiénes y por qué se integran en la Administración General del Estado y quiénes deberán lanzarse al difícil mercado laboral de las entrevistas de trabajo, tal y como le va a ocurrir a muchísimos españoles.

Son muchísimas las duplicidades administrativas y más en concreto, en el tema de las policías autonómicas, no se trata de cambiar de patrón y listo… habrá que comprobar concienzudamente el grado de adhesión a la unidad de España de cada uno de los aspirantes a pasar a formar parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Esta también será una de las misiones del Ministerio del Interior.

Ley de reforma política

Un Gobierno presidido por un general e integrado por ministros civiles que no son políticos profesionales.

España precisa de un gobierno, presidido por un militar y compuesto en su totalidad por civiles, civiles de demostrado amor incondicional a la sagrada unidad de España, de honestidad probada y de sobrados méritos y capacidades en las áreas ministeriales que les serán encomendadas (al contrario que ahora donde el Ministro de Sanidad es filósofo de profesión, la Ministro de Hacienda es médico… y así sucesivamente.)

Recuerden, no es un golpe de estado ni mucho menos, es un manifiesto ante un Gobierno nefasto ha exasperado, hasta la saciedad, a la población española.

Mañana, en exclusiva, en cuartaedicion.com, nombres y apellidos de los distintos cargos propuestos por el colectivo Covadonga en el manifiesto para un Gobierno de Salvación Nacional.

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