martes, octubre 20, 2020

Sin trabajo, sin ayuda y comiendo sobras en el aeropuerto de Barajas

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José Rafael Roca Len pensó en suicidarse cuando se enteró que su mujer e hijos que viven en Venezuela cenaron «espaguetis con mayonesa en Nochebuena»

(Esta noticia fue publicada en marzo, pero la hemos refrescado para ayudar a este hombre, que sigue buscando trabajo de manera desesperada)

Adivinen queridos lectores de cuartaedicion.com quién sale perdiendo en este lamentable juego político cuyo único interés es el afán de gobernar para enriquecer a unos pocos y hundir en la miseria a muchos…
José Rafael Roca Len nació en Caracas hace ya casi sesenta años. De padre catalán y madre madrileña, se crió en la capital venezonalana (tiene la doble nacionalidad) donde estudió y trabajó sin descanso para formar su propia familia. Por desgracia, el país dirigido por Nicolás Maduro no da tregua a la gente honrada.
“Trabajé de todo en Venezuela. Es más, hasta me metí en política para ayudar a derrocar al dictador Nicolás Maduro, pero la recompensa que me llevé fue tener que huir de allí y dejar a mi familia”, comentó José Rafael Roca a cuartaedicion.com
Por miedo a la cárcel o algo peor, huyó a Colombia. Allí trabajó durante cinco meses vendiendo caramelos en los semáforos hasta conseguir poco más de un millón de pesos, dinero suficiente para coger un vuelo a España, su país. Por desgracia, en este caso el remedio fue peor que la enfermedad.
Cuando José Rafael llegó a Madrid, rápidamente se puso a buscar trabajo y a presentar los papeles necesarios para recibir la ayuda correspondiente. “Soy un español retornado. Tengo mis derechos y mi ayuda, pero el Estado dice que no me corresponde nada. Me lo niega y no me da explicaciones. No lo entiendo. Soy español y mi país no me ayuda”, apuntó impotente a este periódico.
La impotencia de este español retornado va a más cuando, sólo, sin dinero, sin trabajo, sin su mujer e hijos de 11 y 9 años a un océano de distancia, marginado por su propio país, acudió a pedir ayuda a una amiga en Carabanchel. En la población madrileña trabajó, sin contrato, en lo que fue saliendo. Sacando lo justo para subsistir, conoció a gente de todo tipo.
“Un caso que me llamó mucho la atención fue el de una familia peruana que vivía al lado de mi amiga. El hombre nunca trabajaba y siempre los veía salir para ir al bingo. No entendía nada. No trabajaban y siempre por ahí gastando en juego”, comentó.
José Rafael le preguntó al hombre cómo lo hacía y la respuesta lo dejó sumergido en un estado de tristeza total. “A mí España me da 900 euros por ser inmigrante y 200 euros por cada hijo. Tengo tres…saca cuentas. Es la obligación de los españoles; mantenerme”.
Esta familia de inmigrantes ilegales gana al mes 1.500 euros sin hacer absolutamente nada. No quieren trabajar. Llegaron a España para aprovecharse del patético sistema que gobierna en nuestro país y no le pusieron impedimentos. José Rafael regresó a su patria para trabajar, dejando a su mujer e hijos en Venezuela, y no recibe ni un mísero euro del Estado.

Fuente: CuartaEdicion.com

Lleva un año viviendo en el aeropuerto de Barajas y alimentándose de sobras
La situación de José Manuel no mejoró con el tiempo. “Tuve que dejar la casa de mi amiga. Ella vivía con 400 euros y era una carga. Así que decidí venirme al aeropuerto de Barajas”, lamentó el español retornado.
José Rafael lleva un año durmiendo en el aeropuerto y comiendo las sobras que se deja la gente que está de paso. Medio vaso de café, un trozo de hamburguesa. Lo que sea para seguir respirando. “Es como la película La Terminal. Espero que la gente termine de comer y cojo las sobras. Es muy triste”, apuntó.
Como Tom Hanks en la película, este pobre español duerme en el aeropuerto, pero a diferencia del actor, éste no lo hace sólo. “Somos unos cincuenta aquí. La gran mayoría son inmigrantes ilegales, pero su situación es muy diferente a la mía. Ellos (colombianos, ecuatorianos, marroquíes…) llegan aquí y a los tres días ya tienen sus papeles y 900 euros en el bolsillo al mes. Yo no tengo nada”, señaló.

«Espero que la gente termine de comer y cojo las sobras. Es muy triste”


Es así de triste. Este español lleva un año solicitando ayudas que le corresponden, buscando trabajo sin parar y no ha recibido absolutamente nada. Otros llegan aquí y antes de pisar suelo español ya les espera su buena paga. Así funciona este país.
“Es más, aquí (al aeropuerto) viene el SAMUR dos veces al mes para ver cómo estamos. Les he explicado mi situación y lo único que me ofrecen es colocarme en un albergue lleno de africanos. Mira, no tengo nada contra ellos, pero yo no tengo que estar ahí. Soy español y tengo mis derechos”.


José Rafael prefiere seguir en Barajas a la espera de que un alma caritativa, ya que su país lo único que le ofrece es un albergue de mala muerte, le tienda esa mano que necesita para levantar cabeza.


“Estoy desesperado. Ya no quiero ni ayudas de ningún tipo. Quiero un trabajo con el que poder reunir dinero y traer a mi mujer e hijos de Venezuela. He sido comercial y mil cosas más. Hago de todo y los casi sesenta años que tengo no son un impedimento. Ese país es la muerte y tengo que sacarlos de allí”, afirmó.

Pensó en suicidarse
La desesperación de este español es tal, que hasta ha pensado en suicidarse. “La pasada Nochebuena llamé a mi familia y me dijeron que estaban cenando espaguetis con mayonesa. Esa fue la cena de mi familia y no pude hacer nada para evitarlo”, terminó de decir.

«llamé a mi familia y me dijeron que estaban cenando espaguetis con mayonesa«


Esta es la realidad de lo que pasa día a día en los rincones de este país. Gracias a los queridos políticos que lideran España, muchos españoles no tienen donde caerse muertos. Se les niega una mísera ayuda, pero no faltará la paga para todo aquel que atraviese las fronteras de este Estado sin aportar absolutamente nada.
José Rafael Roca Len, español retornado, ya no confía en las autoridades de su país. Ahora sólo espera que una buena persona le eche una mano y le ayude a salir de la trágica situación que lleva viviendo ya hace más de un año.


cuartaedición.com ha nacido, en parte, para dar voz a esta gente española marginada por su propio gobierno y desde aquí haremos todo lo posible para dar aliento a este pobre hombre. Lo último que pidió José Rafael a este periódico es que pusiésemos su teléfono por si algún empresario quiere llamarme para trabajar de lo que sea” no dude en contactarnos en nuestro mail y se lo daremos sin problema alguno.

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