martes, noviembre 30, 2021

Colegio Juan Carlos I de la Unión: Las piedras como juego y las ratas como mascotas

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Seis años de retraso para que la Consejería de Educación licite el proyecto de ‘sanación’ del centro. El importe, 2,4 millones de euros

Basta ya. Une educación y unas condiciones de higiene y seguridad mínimas.

No piden más los profesores y padres de este colegio de la Unión, Juan Carlos I, centro de Infantil y Primaria dependiente de la Consejería de Educación.

En 2014 este colegio fue inaugurado por el entonces alcalde Paco Bernabé. Iba a ser el centro de referencia de la Unión y alrededores. Hoy por hoy, es un lugar ubicado en una de las peores zonas del municipio, lleno de basura y abandonado a su suerte.

Tiempo de elecciones y los políticos prometen el oro y el moro. Una vez comprados los votos, si te he visto no me acuerdo.

Eso es lo que pensarán profesores y padres del centro Juan Carlos I, que llevan seis años de retraso para que la Consejería de Educación licite el proyecto de ampliación y reformas del centro, por un valor de 2,4 millones de euros.

Seis años de promesas vacías que han dado lugar a que el colegio de Primaria e Infantil sea, con perdón, un estercolero.

Y decimos estercolero con todas las de la ley. cuartaedicion.com visitó el colegio acompañado de varios profesores para denunciar el lamentable estado de las instalaciones. Y podemos decirles con toda seguridad que no mienten al denunciar el paupérrimo estado del centro. Es más, se quedan cortos.

Patio y zona de juegos

Esta es la zona de juegos para los 166 alumnos del centro. Nada. Un campo lleno de piedras. No hay nada más.

«Es lamentable. Los niños se entretienen con las piedras y ya hemos tenido más de un percance. Esto no es para niños tan pequeño. Uno se cayó y tuvo que acudir al hospital con infección a causa de la herida», señaló una profesora del Juan Carlos I.

Con ésto se entretienen los críos porque no hay nada más. Ponen piedras en hileras. Realmente triste y patético.

Y es que el panorama es desolador. Vallas destrozadas, piedras puntiagudas, basura, ratas muertas…hasta un pollo descuartizado ha llegado a aparecer en las instalaciones del recinto educativo.

«No se puede permitir tal situación. Hemos visto muchas ratas y hasta un pollo descuartizado. Es surrealista. Hay cristales y es que estamos en medio de un descampado y en condiciones lamentables. Un día pasará una desgracia», advirtió otra profesora del colegio.

Casi dos millones y medios de euros. Eso es lo que se prometió hace ya seis años. Aguantaron año tras año hasta que en 2018 estallaron y comenzaron así las quejas por miedo a lo que pudiese ocurrir en le centro.

«Consejería pasa la pelota al Ayuntamiento y así van. Siempre hay excusas. Ahora lo del coronavirus. Les ha venido genial para seguir retrasándolo todo», comentaron.

Un proyecto de licitación que está ahí, supuestamente aprobado, pero todo sobre el papel, ya que el centro no ha sido informado de cuándo recibirá, al menos, parte del dinero para llevar a cabo las mejoras urgentes.

El covid, el frío

El coronavirus ha hecho estragos. Imagínense en centros con condiciones precarias. La situación es insostenible e irá peor con la llegada del frío.

«Faltan aulas prefabricadas. Ya no caben más alumnos. Faltan baños. Los de Primaria tienen que usar el aseo de los de Infantil. Es vergonzoso. Se les queda pequeño», afirmó.

Faltan baños, aulas prefabricadas y un sin fin de cosas. Cuando un niño tiene problemas a la hora del aprendizaje por ejemplo. No hay un aula para tratarlo de la manera adecuada. La profesora tiene que irse literalmente a un pasillo para tratarlo a parte.

Falta de comedor (iba a ser el primer centro de la Unión con comedor), falta de aula de informática. El timbre no funciona, la alarma de incendios no se escucha…¿seguimos?

Viene el frío y está el covid. Eso significa ventanas abiertas como medida de seguridad. Hay que ‘calentar a los niños de alguna manera. El problema es que hay riesgo en la línea eléctrica. «Está al máximo y cuando tengamos que recurrir a calefactores y demás fallará. Ya ha pasado otras veces. Los niños van a pasar mucho frío. Necesitamos más capacidad en la línea eléctrica», señalaron desde el centro.

El colegio Juan Carlos I, dependiente de la Consejería de Educación, está al máximo de su aforo porque no hay más aulas prefabricadas. No hay dinero y están ‘trabajando’ en condiciones lamentables. Ratas, basura, mugre, piedras y un sin fin de penurias sorprendentes en pleno Siglo XXI. ¿Dónde está el gimnasio que se prometió, las salas polivalentes y las pistas deportivas…y el comedor? No hay ni cemento en el patio. Ni aulas prefabricadas, aseos…

¿Esperamos a las próximas elecciones para que se le haga un lavado de cara?

Profesores y padres tienen claro que no van a aguantar mucho más así. Varios ya se plantean sacar a su hijo del centro. A muchos se les ‘impuso’ este colegio (iba a ser el centro de referencia), pero no en estas condiciones.

AMPA tiene pensado una serie de protestas que se irán endureciendo con el paso del tiempo si la Consejería sigue mirando para otro lado.

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