viernes, junio 18, 2021

Defender el pan, la patria y la justicia es defender los ideales de Dios. No me arrepiento de haber pagado tan alto precio

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Esta es la primera parte de la gran entrevista mantenida con el periodista y escritor Josele Sánchez, huido de la justicia española y que ha mantenido absoluto silencio desde hace un año

Josele, para quienes te hemos conocido, para quienes hemos tenido el honor de trabajar contigo, se nos hace muy duro verte en estas condiciones

¿En qué condiciones? El otro día publicabais que vivo en la indigencia y eso no es cierto; o al menos no es exacto. La indigencia, la miseria se mide por el grado de higiene personal y de tu entorno. Mi caseta no tiene luz ni agua corriente, ni WC ni sofá, ni televisor ni un somier, pero está tan limpia como el salón de tu casa. Yo no tengo un baño pero todos los días me baño en la acequia que pasa justo por delante de mi puerta. Y no tengo champú, ni acondicionador, ni gel, gasto una pastilla de jabón como esa que se llamaba Lagarto y usaban nuestras madres de niño. La misma pastilla para el pelo, para el cuerpo y para la ropa. Mero no he descuidado lo más mínimo mi higiene personal ni la de mi casa. Cuando uno abandona la higiene es que ha perdido el respeto por sí mismo y entonces sí comienza a vivir en la indigencia y la marginalidad. Y ese no es mi caso. Como dos veces al día (aunque la comida siempre sea la misma, arroz con frijoles y los domingos puedo permitirme el lujo de añadirle pollo al arroz con frijoles). No paso hambre aunque haga más de un año que no pruebo la ternera o el pescado. Dios no me ha abandonado en ningún aspecto y acostumbrarse a vivir con muy poco es una auténtica liberación. Mi pobreza es una pobreza elegida, una pobreza franciscana. Ahora paso por los escaparates de las tiendas y veo televisores de plasma, relojes, ropa, muebles… y pienso: soy tan rico que no necesito nada de esto.

¿Tan grande ha sido tu transformación personal?

Grande e imprescindible. Cuando llegué aquí tenía dos opciones: lamentarme por mi mala suerte, maldecir por la injusticia de mis situación o postrarme ante Dios y -como hacía el padre Pío- decirle: «Señor, en estas circunstancias, ¿qué debo hacer para seguir siendo tu discípulo? Dios no nos da ninguna batalla que no seamos capaces de librar. Otra cosa es que a veces ponga al límite nuestra capacidad de resistencia y que nos haga sacar unas fuerzas que ni nosotros mismos sabíamos que teníamos.

¿Y cuál es ahora tu misión?

Muy buena pregunta; esa misma pregunta se la hago a Dios todos los días. Yo llegué aquí vencido y derrotado. Intenté por todos los medios, intenté con todas las capacidades que Dios me dio afrontar una lucha. Y perdí. Y no abandoné ni me entregué al enemigo. Aguanté hasta el último momento, hasta que se me acabaron todas las municiones. Por eso abandoné y reconocí mi derrota. E intenté (y seguiré intentando) por todos los medios que, al menos, el enemigo no me apresase y me exhibiera como un trofeo de guerra. A partir de ahí me puse en manos del Señor. Sin medios para combatir (mi únicas armas han sido siempre mi voz y mi pluma y una profesión maravillosa y que hoy han prostituido completamente que se llama periodismo), sin fuerzas, sin moral y sin salud ¿qué debía hacer? Y entendí que mi vida debía entregarla por completo a la oración. Si durante 40 años fui un guerrero, ahora me tocaba ser un monje? Es la definición que Sánchez Mazas hacía de cómo debía ser un falangista: «mitad monje, mitad soldado». Creo que mis años de soldado han sido muchos y de compromiso y entrega absoluta por mis ideales que, al final, son los ideales que emanan de la propia Biblia, del compromiso que un cristiano debe tener con la patria, con los compatriotas y con el tiempo que que ha tocado vivir. Ahora mi misión es rezar, rezar por todos los camaradas que siguen luchando por cambiar el mundo, rezar por todos aquellos que sufren la injusticia de un reparto de poder que siempre beneficia a los poderosos. Y rezar también por mis enemigos porque les he perdonado a todos. Rezar, además, no en genérico sino poniéndoles cara y ojos, nombre y apellidos. Necesito perdonar porque necesito estar en paz con Dios y tener «pase de entrada al cielo directo» el día en que Él me llame. Pero Dios no será tan benevolente con ellos. ¿Recuerdas la Biblia? por un lado «es más fácil que un camello entre por el hueco de una aguja a que un rico entre en el Reino de los cielos»… estoy seguro que no me encontraré a Emilio Botín en el cielo. Y, por otra parte, recuerda «»Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis». Tampoco espero encontrar en la otra vida a alguno de los personajes a quienes yo he perdonado su traición.

Me cuesta creer que el Josele que yo he conocido no se involucre en nada, que haya abandonado sus ideales y se dedique sólo a rezar

¿Te parece poco que me dedique sólo a rezar? Creo, absolutamente, en el poder de la oración. Por otra parte yo no he abandonado mis ideales. Todo lo contrario. Mi exilio y las condiciones en las que sobrevivo son consecuencia de mi lucha y mis compromiso absoluto con unos ideales a los que no sólo no he renunciado porque me hayan llevado hasta aquí sino que, además, son el mayor motivo de orgullo y el único patrimonio que poseo. Defender el pan, la patria y la justicia, defenderlos hasta sus últimas consecuencias no es algo de lo que me arrepienta. Esos ideales son los ideales de Dios: «Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros?»

Bueno, hablemos un poco de la situación actual de España. ¿Cómo ves España desde la distancia?

Con muchísima tristeza. Salí de España cuando estaba en una situación límite y, un año después, mis peores presagios se van confirmando y todo está, si cabe, mucho peor. Y la situación del COVID va acabar por dejar en la miseria a millones de españoles. Mientras tanto la descomposición territorial de España sigue su agenda con los terroristas vascos y los golpistas catalanes participando de las decisiones de gobierno y con una oposición incapaz de construir nada diferente porque todos, absolutamente todos, desde Bildu hasta VOX comparten un mismo espacio, un mismo tablero de juego: la Constitución y el Régimen del 78. Sólo un cambio de sistema, sólo una profunda transformación de las estructuras políticas, económicas y sociales podrían salvar a España del precipicio al que con toda velocidad se dirige.

GENERALES ESPAÑOLES MUY BIEN DOMADOS

¿Y no se puede hacer nada, nadie puede hacer nada para salvar a España de ese destino que tú auguras?

Podría hacerlo el ejército (y motivos de sobra ha tenido y tiene para intervenir porque se está poniendo en juego la unidad de la patria de la que, constitucionalmente, las Fuerzas Armadas deben ser el mayor garante. Pero los altos mandos militares, los generales españoles son perros muy bien domados. Los generales en España son funcionarios al servicio del político de turno, felpudos, mascotas dispuestas a mover el rabo, sentarse y dar la patita cada vez que su amo se lo ordena. De los militares no puede esperarse nada; al menos de los altos mandos militares. Otra cosa son los jefes, oficiales y suboficiales pero ya se encargan los chivatos y traidores de delatar a sus compañeros cuando hacen el menor comentario contra el gobierno aunque sea en una conversación de café.
Luego están los patriotas, te hablo de los auténticos patriotas y no de quienes se creen merecedores de esa calificación por votar a la ultraderecha y llevar la bandera de España en sus muñecas. Los auténticos patriotas, los socialpatriotas, los identitarios, aquellos que aman España porque aman la justicia social y el amparo del Estado, sobre todo, de los más necesitados, van a tener unos próximos meses muy complicados. Las cloacas del Estado se infiltran en las organizaciones políticas y en las asociaciones culturales de carácter socialpatriota, la policía les acecha y la justicia, a través de las Fiscalías para Delitos de Odio les persigue. Estoy seguro que la entrada de Pablo Iglesias en el CNI y el nombramiento de la prevaricadora Dolores Delgado como Fiscal General del Estado va a tener, en breve, consecuencias muy difíciles para los patriotas. El gobierno ya prevé la ilegalización de todas las formaciones políticas del ámbito socialpatriota, la Ley de Memoria Histórica va a impedir, incluso, la difusión de sus ideas a través de redes sociales y la persecución de sus dirigentes políticos y el encarcelamiento de los militantes más activistas es, desgraciadamente, cuestión de muy poco tiempo.

Entonces, ¿Cómo deben organizarse para resistir esta persecución por parte del gobierno social-comunista?

Yo no lo sé, yo sólo soy uno de esos patriotas que ha sido derrotado y ha terminado huido de la justicia y escondido al otro lado del océano. ¿Quién soy yo para dar consejos a dirigentes y militantes patriotas a quienes considero mis camaradas? No tengo el conocimiento diario de lo que ocurre en España y tampoco estoy en posesión de ninguna verdad. Sólo sé que deben estar más unidos que nunca y más alerta que nunca. Entre los militantes patriotas hay muchos camaradas extraordinarios dispuestos a entregarlo todo por España pero también hay fantoches de patriotismo con un gyn-tonic en la mano y mucho infiltrado de la policía. Dentro de muy poco tiempo las propias circunstancias separarán el trigo de la paja. Yo a los auténticos militantes patriotas les recordaría que el compromiso con España es irrenunciable y completo, que la patria es lo primero (por delante del trabajo, de la familia, de la novia), que no se puede militar en una organización patriota como quien pertenece a un club de ajedrez. Van a tener que arriesgarlo todo y deben estar dispuesto a pagar, incluso con sus vidas, la lealtad a unos ideales supremos. Deben saber que en esta lucha no existe la gloria ni la gratitud. Pero también deben ser conscientes que Dios está con ellos, que no les abandona y que la guerra ya la hemos ganado antes de iniciarla porque «su Reino no es de este mundo». 

¿Cómo hemos llegado a esta situación de desentendimiento de los españoles con cuanto pasa a su alrededor?

Bueno, por un lado la salvación de la patria siempre ha sido cosa de unos pocos idealistas capaces de jugárselo todo a cambio de nada, mientras sus compatriotas viven como si con ellos no fuera el tema. Pero Dios da sus batallas más difíciles a sus mejores guerreros. Hoy en día ser un patriota convencido y decidido, ser un militante dispuesto a entregarlo todo por la patria es cuestión de una selecta minoría. Ojalá esa minoría de hombres y mujeres nobles, justos, valientes y comprometidos no sea utilizada por ningún «salvapatrias», ojalá tengan los mandos más ejemplares y mejor iluminados para tomar, en cada momento, la decisión más acertada para ganar combates de una guerra que se me antoja muy larga y todavía mucho más complicada. Una guerra en la que tendrán todo en contra: el Estado con sus cloacas y sus servicios secretos, la policía para reprimir todas las acciones que sí permiten a los separatistas y a los marxistas, los medios de comunicación, las redes sociales y puede que hasta la propia jerarquía eclesiástica (que nada tiene que ver con la auténtica Iglesia de Dios).

EL PAPA ESTÁ MUY MAL ASESORADO. HAY CARDELANES QUE NO SIRVEN A DIOS SINO A GEORGE SOROS

Ahora que mencionas la jerarquía eclesiástica y añades que nada tiene que ver con la auténtica Iglesia de Dios. ¿Qué piensas de las declaraciones del Papa Francisco sobre los matrimonios homosexuales?

No me gusta criticar a la Iglesia en público; además, también he aprendido durante este año a tener la humildad para no opinar sobre temas que superan mis conocimientos y mi capacidad. No soy teólogo y, por tanto, no me atrevo a expresar mi opinión sobre muchas cuestiones de la Iglesia en las que antes intervenía: celibato, acceso de la mujer al sacerdocio… ¿Quién soy yo para hablar de aquello que desconozco’ Pero como fiel, como miembro de la Iglesia Católica sí puedo decirte que, desgraciadamente, no encuentro ningún referente espiritual cada vez que miro hacia Roma. El Papa ha dicho que «bendice las uniones homosexuales» y eso es exactamente lo mismo que bendecir el matrimonio homosexual. Y encima lo ha argumentado diciendo que lo hace «porque los homosexuales son hijos de Dios». También los terroristas son hijos de Dios, ¿debe bendecir, por tanto los atentados terroristas?. También los violadores son hijos de Dios ¿bendecirá el Papa, por tanto, la violación. Porque una cosa es que el Santo Padre muestre el respeto y la aceptación de los homosexuales por ser hijos de Dios pero otra cosa bien distinta es bendecir las uniones civiles entre homosexuales. Francisco I es cada vez más alabado por la progresía, por la progresía atea; mientras tanto, las iglesias de todo el mundo cada vez se vacían más ante el desconcierto que les provoca las «ocurrencias» del Papa. Lo mismo ocurre con sus abrazos al islam, mientras que en nombre de Alá se asesina a miles de cristianos en todo el mundo; o con sus constantes guiños al judaísmo que está detrás de toda la agenda globalista y anticristiana del Nuevo Orden Mundial. Desgraciadamente el Papa no es un referente para los cristianos, tampoco, en sus múltiples coincidencias con la ideología de género. Aquí, en Centroamérica, los Evangelistas son los que lideran todas las luchas contra el aborto, la eutanasia y la ideología de género ante una Iglesia Católica que calla y que contempla como se vacían sus templos de manera inversamente proporcional a cómo las iglesias evangélicas cada día ganan más adeptos. Yo creo que Francisco I está muy mal asesorado, que muy cerca de él hay cardenales que no sirven a Dios sino a Satanás, que obedecen a George Soros antes que a la Santa Madre Iglesia. Desde luego a mí me reconforta y me guía el mensaje contundente del negro cardenal de Guinea Robert Sara; o las homilías de Monseñor Reig Pla. 

Pero, ¿no crees que la Iglesia debe modernizarse y adaptarse a los tiempos actuales?

Por supuesto que  o. Dios no tiene que modernizarse: su palabra es eterna. Dios es justo y verdadero y eso no precisa de ninguna actualización. A veces las celebraciones católicas se convierten en cualquier cosa menos en la celebración de la Eucaristía. La Iglesia debe intervenir en los problemas actuales, por supuesto, pero sin buscar la popularidad a base de perder su esencia. ¿De qué le sirve a Francisco I ser citado en el Parlamento de España por la extrema izquierda bolivariana si su mensaje está, cada día, más lejos de los católicos? El Papa recibe a Pedro Sánchez y en la audiencia pronuncia un discurso sobre moral y política. En media hora de plática no hace ni una sola referencia a las dos próximas leyes que va a aprobar el Gobierno de España: la que permitirá a las niñas de 16 años convertirse en asesinas de sus propios hijos y la ley que acabará con la vida de los ancianos y los enfermos terminales. Y el Papa calla mientras los católicos laicos españoles se echan a las calles para defender la verdad y la justicia. Me resulta incomprensible y pido a Dios que me perdone por hacer públicas mis diferencias con el Santo Padre.

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