martes, septiembre 28, 2021

La importancia de llamarse demócrata

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Artículo de opinión de Carlos José Márquez

Recientemente se han cumplido 42 años de la última constitución. Sí y digo última constitución porque son ya varias las que se han redactado y aprobado, unas mejores y otras peores, pero varias han sido y dos de ellas franquistas.

Pero la que a nosotros nos ocupa y nos interesa hoy es la del 78, la misma que mantuvo una semana encerrados en el parador de Astorga a esos, los llamados padres de la Constitución, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero de Miñón, Manuel Fraga Iribarne, Miguel Roca, y algunos más que se me olvidan. Así hasta un total de siete personas, creo.

Esa Constitución que unos y otros se tiran a la cabeza cuando les interesa y que administran y manipulan  a su antojo para poder mangonear a un pueblo sumiso y borreguil.

Cuando uno compara la constitución española con otras llega a la conclusión de que no es ni más ni menos que un corta y pega de la constitución alemana. Y digo yo… ¿ para esto estuvieron encerrados una semana en un parador los llamados padres de la Constitución? Pues vaya parto tuvo la criatura… una criatura plagiada, parcheada y remendada cual Frankenstein.

Me remito a las palabras del tío de la peluca, Santiago Carrillo, «La constitución española fue una chapuza que nos salió excelentemente bien».

Y en eso basamos nuestras reglas de convivencia, nuestra sociedad, nuestra idiosincrasia y nuestras leyes señoras y señores, en una chapuza, la chapuza nacional. Una chapuza llena  y compuesta de chapuceros mediocres que administran una supuesta democracia de manga ancha para ellos y de caño fino para nosotros. Que les otorga prebendas, privilegios y poderes a unos mamandurrios ineptos los cuales se permiten el lujo de expedir certificados de demócratas a todo aquel que piensa y habla como ellos y a los que discrepamos nos llaman fachas y anti demócratas.

Si estás en la onda de lo progre y bailas al ritmo que cantan los palmeros del pensamiento único, entonces tendrás tu certificado de demócrata ejemplar, tendrás el beneplácito de la policía del pensamiento y puede que el ministerio de la verdad te de una mención como demócrata lameculos sumiso del año.

A los que vamos sin calcetines por la vida, que tenemos la mente sin corromper por ciertas ideas, que no nos venden la burra y que respetamos el derecho de libertad de expresión y de pensamiento, éstos, los que nos examinan para demócratas paradójicamente nunca nos darán el título de aprobado, algo que a mí sinceramente me la trae al pairo.

Vuestros certificados de demócratas, como esta democracia, son una chapuza.

Prefiero ser un facha íntegro antes que un demócrata vendido.

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