martes, agosto 3, 2021

Bofetada al independentismo y a la Ley Celaá: Tumban la inmersión lingüística en dos escuelas catalanas

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El TSJC obliga a dos centros a impartir, al menos, el 25 % de clases en castellano

Una bofetada en toda regla a la inmersión lingüística en Cataluña.

El Tribunal Superior de Justicia en Cataluña obliga a dos centros, que tenían el catalán como única lengua, a impartir las clases en castellano, al menos el 25%.

Este tribunal ya dictó sentencia en diciembre del pasado año, imponiendo dicha medida en todos los centros (aunque todavía no se llevaba a cabo) y ratifica su decisión con esta medida que ataca concretamente a dos centros ‘educativos’ de Cataluña.

Ambas, que se dieron a conocer ayer, se convierten en la primera anulación de dos proyectos lingüísticos en Cataluña.

Dicha sentencia obligará a cambiar todos los proyectos lingüísticos en Cataluña y todo gracias a dos padres bien asesorados por la AEB. Ahora la entidad constitucionalista tiene intención de exigir desde ya a la consejería de Educación que dicte las instrucción pertinentes para que se aplique la resolución emitida en diciembre y ratificada una vez más.

El propio TSJC deja bien claro la obligación de la Generalidad a «adoptar las medidas que sean necesarias de manera efectiva e inmediata para que todos los alumnos reciban la enseñanza mediante el uso vehicular de las dos lenguas oficiales en los porcentajes que se determinen, que no podrán ser inferiores al 25% en uno y otro caso».

Bofetada a Celaá y sus tonterías

Una de las numerosas tonterías de Celaá y sus payasadas, es que borró de un plumazo el castellano como lengua vehicular en Cataluña (el apoyo de Esquerra), pero que el castellano sea lengua vehicular o deje de serlo no es competencia de este personaje. Ésto es cosa de la Constitución y ha dejado bien claro que el castellano es lengua vehicular. Se acabó así la inmersión lingüística de las narices.

Por desgracia, esta bofetada es sobre el papel, ya que la triste realidad es que el castellano seguirá marginado en la gran mayoría de escuelas catalanas, usando dicho lenguaje en materias absurdas, pero es un triunfo histórico sobre esa absurda inmersión lingüística que puso de moda el señor Pujol a principios de 1980.

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