viernes, junio 18, 2021

Madoff y el clan Botín: Relato de la complicidad en la mayor estafa financiera de la historia (cuarta entrega)

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Los informes internos que denunciaban el fraude ignorados por el Santander y los Botín

En las tres entregas precedentes de esta investigación que llevamos a cabo en cuartaedición.com, les hemos contado ya muchos pormenores sobre el caso Madoff, entre los que destaca sobremanera la directa vinculación del Santander y el clan Botín con la mayor estafa financiera de la historia. Les recomendamos que, antes de leer esta cuarta entrega, lean las tres anteriores (que tienen a su disposición en nuestra web), sin perjuicio de ello, seguidamente, les hacemos un resumen introductorio.

Algunos de los hechos que les hemos relatado hasta ahora los podrían haber leído y escuchado antes, pero, en ninguno de los cientos de artículos que se han escrito en España sobre el caso Madoff, ningún medio había hecho hincapié en la directa participación del clan Botín en el mega fraude piramidal (más de 65.000 millones de dólares) y eso es debido a que en España el silencio de los medios se compra por los Botín por cuenta del Santander y sus contratos de publicidad, préstamos o presiones, incluidas las políticas. En nuestro primer artículo sobre el especial dedicado al Santander, al que algunos han denominado el “banco del crimen”, les explicamos como el banco cántabro dedica anualmente más de 700 millones de euros en publicidad que le sirven para amordazar a los medios de todos los colores (pueden ustedes leer ese artículo y resto sobre el Santander en nuestra web).

Les hemos participado la génesis en España del mayor timo financiero, con la intervención del colombiano Andrés Piedrahita Arocha (Fairfield Greenwich Group) y el guatemalteco Manuel Echeverría Falla, amigo de Bernard Madoff y máximo dirigente de la gestora de fondos suiza del Santander, Optimal, y hombre de confianza del clan Botín para todo el entramado bajo el que se auspiciaba y amparaba el fraude piramidal por el banco santanderino, al que los Botín han tratado de proteger a toda costa de cualquier acción judicial para que no se descubra la directa vinculación de los miembros del clan -Emilio Botín, su hijo Javier, y el matrimonio formado por su hija Ana Patricia y su yerno Guillermo Morenés Mariátegui- que, con mayor o menor implicación, todos participaron en el fraude.

Les hemos contado que entre el Santander, su gestora de fondos Optimal y la boutique de inversiones M&B Capital Advisers (M&B) -propiedad de Guillermo Morenés y Javier Botín- y sus respectivos fondos “feeder funds” (Optimal Strategic US Equity, Optimal Arbitrage, LIF-USEP, Landmark, etc.) colocaron conjuntamente más de 3.600 millones de dólares de sus confiados clientes en Bernard L Madoff Investment Securities LLC (BLMIS).

Hemos descubierto para todos ustedes la demanda que el administrador judicial y liquidador de BLMIS, Irving H. Picard, interpuso contra Guillermo Morenés, Javier Botín y sus fondos LIF-USEP y Landmark, y las demandas colectivas “class action” que interpusieron contra el Santander y Optimal los afectados (casos Rembaum, Serol Holding Corp., Inversiones Mar Octava, Berlamont, etc.) en los tribunales de Nueva York, Florida y Ginebra (Suiza).

También hemos repasado los acuerdos alcanzados por el Santander (2009) y el clan Botín (2020) con el liquidador de Madoff, Picard, para conseguir, con el pago de más de 238 millones (235 Optimal, 3 Landmark), evitar indagaciones judiciales que demostrasen su intervención directa en el timo piramidal; acuerdos negociados en secreto que tuvieron la oposición de los afectados que se vieron obligados a demandar al banco y a su gestora de fondos.

Informes internos de los empleados del Santander en la gestora Optimal

En esta entrega vamos a centrarnos en descubrirles los informes internos de los empleados del Santander en la gestora Optimal: Karine Paganini-Courvoisier, Hugh Burnaby Atkins, Rajiv Jaitly y Jonathan Clark que les advirtieron sucesivamente de que estaban colocando el dinero de sus clientes en una evidente estafa piramidal.

Cronológicamente, debemos comenzar por las advertencias de la jefa del departamento legal y miembro del consejo de Optimal (2000-2004), Karine Paganini-Courvoisier, que en 2002 denunció las deficiencias de las “inversiones” en BLMIS y se empeñó en realizar una visita de inspección a su sede en Nueva York, al haber detectado una serie de problemas que podían conllevar riesgos legales para el grupo Santander.

Consecuencia del primer informe Courvoisier, el equipo de Optimal visitó a Madoff en septiembre de 2002 para comprobar “in situ” las sospechas y problemas detectados y pedir explicaciones habida cuenta los riesgos legales para el grupo Santander. La visita no disipó las dudas, sino que, por el contrario, las confirmó y acentuó desembocando en un segundo “memorándum” en el que se ratificaban las deficiencias detectadas.

Los informes denunciaban que recaía sobre BLMIS a la vez las funciones de depositario y “bróker-dealer”, los informes a los inversores eran realizados por BLMIS sin la supervisión de una tercera entidad independiente que garantizase su certeza y veracidad, a lo que se sumaba que la supuesta entidad auditora, Friehling & Horowitz, era una entidad desconocida con tres empleados que anualmente presentaba, ante el Instituto Americano de Contadores Públicos Autorizados, un formulario certificando que no realizaba ninguna auditoria. Además no existía constancia ni se conocía a las contrapartes con las que supuestamente se realizaban las operaciones de compra de los activos y opciones en los que Madoff decía invertir los fondos de los clientes.

A pesar de las evidencias del fraude obtenidas en su visita y los resultados de la investigación confirmando sus peores sospechas, el Santander obvió sus obligaciones de fiscalización mediante “due diligence” y en vez de retirar todos los activos de sus clientes y cerrar las cuentas con BLMIS, las mantuvo y, en búsqueda de sustanciosas comisiones, continuó captando fondos de sus clientes para colocarlos en el engaño financiero, centralizando la labor de captación en la oficina del Santander situada en la Avenida Brickell del distrito de negocios de Miami. De hecho los empleados del Santander en Miami fueron los más importantes vendedores de los fondos de Optimal dedicados en exclusiva a colocar los activos de los clientes en BLMIS a los que ofrecían abrir cuentas en las Bahamas y en Suiza con tal finalidad (Habrán observado ustedes que constantemente empleamos el término “colocar” en vez de “invertir” y lo hacemos porque la estafa piramidal de Madoff nunca invirtió los fondos captados en ningún tipo de activo de ningún tipo, sino que con el dinero de los recién llegados pagaba los intereses de los clientes más antiguos, como es la práctica habitual de todo burdo fraude piramidal, por eso el término correcto es colocar y no invertir). Entre los máximos vendedores de BLMIS del Santander Miami se encontraban Patricio Waterhouse, Alfredo López, Diego Sacerdote, Martín Yangüela y Fernando Diez, los cuales trabajaron entre las sedes del banco cántabro en Nueva York y Miami desde 2002 y varios de ellos continuaban allí cuando se produjo la intervención de Madoff en diciembre de 2008. Una muestra de la cultura del Santander que define su participación y colaboración con el fraude es que Patricio Waterhouse llegó a obtener, como premio por ser el mayor vendedor de BLMIS, un viaje para reunirse personalmente con Madoff. Todo ello habiendo confirmado en su visita a Madoff de septiembre de 2002 todas las sospechas de fraude. ¿Qué calificativo merece la actuación de unos “banqueros” que sabiendo que se está produciendo un fraude financiero colaboran y fomentan el mismo vendiendo sus “productos” a sus clientes para seguir percibiendo sus jugosas comisiones?

Riesgos legales para el Santander

Pero es que la principal preocupación del Santander y de los dos informes elaborados por Courvoisier, como jefa del departamento jurídico de Optimal, eran los riesgos legales para el grupo Santander y su reputación más que la seguridad de los activos de los clientes. La demostración de ello es que, ratificadas las señales de alerta “red flags” del fraude, el equipo de Optimal visitó a dos despachos de abogados neoyorquinos, KMZ Rosenman y Shearman & Sterling, cuyas recomendaciones de comprobar la existencia de contrapartes en las operaciones de Madoff no se llevaron a cabo; y, en vez de servir para justificar la retirada de todas las posiciones de sus clientes en BLMIS, sólo sirvieron para que se adicionaran nuevas cláusulas de exoneración de responsabilidad del Santander y Optimal a los contratos y los folletos promocionales informativos de los fondos de Optimal, sin que el banco santanderino y su gestora de fondos cumpliesen con sus más elementales obligaciones de ejecutar las actuaciones de investigación y comprobación “due diligencie” exigibles a cualquier operador financiero, labor no ejecutada por la que cobraban sustanciosas comisiones.

Tras las denuncias del informe Courvoisier y la visita a Madoff del 18-9-2002 y a los abogados en Nueva York, se incluyó en los folletos informativos, para tratar de exonerar de responsabilidad a Optimal y al Santander, disposiciones del siguiente tenor:

Posibilidad de fraude o malversación

Ni el Fondo, Optimal SUS, ni el Custodio tienen custodia actual de los activos. Tal custodia real recae en el Broker-Dealer [por BLMIS] y/o su agente asociado. Por lo tanto, existe el riesgo de que el Broker-Dealer pueda huir con esos activos. Siempre existe el riesgo de que los activos con el Broker-Dealer puedan ser malversados. Además, la información proporcionada por el Broker-Dealer puede ser inexacta o incluso fraudulenta. El Gestor de Inversiones [por Optimal] y el Administrador tienen derecho a confiar en dicha información (siempre que lo hagan de buena fe) y no están obligados a realizar ninguna “due diligence” para confirmar la exactitud de la misma.”

Esta advertencia o cláusula de exoneración de responsabilidad que se añadió a los folletos de Optimal es la clara evidencia de que el Santander conocía que Madoff estaba ejecutando un fraude piramidal, pero, pese a ser consciente de ello, continuó colocando el timo y cobrando comisiones pero eso sí, advirtiendo en sus folletos explicativos “explanatory memorandum”, para cubrirse las espaldas, que el “bróker”, es decir Madoff, podía malversar y apropiarse los activos y facilitar información inexacta e incluso fraudulenta y que el Santander y Optimal, como gestores de la inversión, no tenían obligación de ejecutar ninguna labor de comprobación de la exactitud de la información facilitada por BLMIS.

Bernard Madoff manifestaría el 7-8-12, en declaración judicial en el caso Rembaum (10-4095), tomada en la cárcel de Butner en la que años después fallecería, que si no se ejecutaron las “due diligence” para conocer a las contrapartes por el Santander y Optimal, aun conociendo las irregularidades, era por las golosas comisiones “fees” que cobraban a sus clientes; de hecho Manuel Echeverría, consejero delegado y jefe de inversiones de Optimal, cobraba el 0.15% de los activos bajo gestión del fondo que se obtenían de las comisiones cobradas a los clientes incautos que colocaban su dinero en BLMIS por recomendación del Santander y Optimal.

El Santander continuó con el fraude piramidal

Estos hechos que hubieran sido suficientes para que cualquier entidad, con una cultura corporativa y código de conducta de respeto a los estándares éticos más básicos, abandonase la venta de BLMIS a sus clientes, no lo fueron para el Santander, Optimal y el clan Botín que siguieron con la colocación del fraude piramidal, pese a que en 2004 las denuncias de fraude se volvieron a producir, esta vez por el jefe del departamento de “due diligence” de Optimal en Nueva York, Hugh Burnaby Atkins, que en diferentes comunicaciones denunciaba la estafa piramidal y especialmente en un email del 16-6-2004 dirigido a Echeverría en el que, después de formularse diferentes interrogantes, concluía que BLMIS era el mayor fraude piramidal de la historia y manifestaba que no eran los primeros en sugerirlo.

Más tarde, ya en julio de 2006, se produjo la denuncia del encargado de riesgos de Optimal, Rajiv Jaitly, que en su informe denunciaba, después de haber visitado a Madoff en febrero de ese mismo año, que todos los puestos clave en BLMIS estaban ocupados por familiares de Bernard Madoff –incluso la mujer de Madoff se encargaba de los libros-, lo que era una circunstancia inusual que revelaba un obvio riesgo potencial de fraude. El informe Jaitly seguía haciendo mención a la imposibilidad de identificar a las contrapartes que no eran mencionadas en los reportes de las operaciones que enviaba BLMIS.

Por esas mismas fechas también se produjo un informe de Jonathan Clark, empleado de Optimal y Santander Investment Securities y encargado del departamento de “due diligence” junto con Atkins, en el que se denunciaban con más detalle y más evidencias los riesgos que habían sido ya advertidos en los informes de Courvoisier y Jaitly sobre la inexistencia de contrapartes y de custodio independiente, la falta de verificación de la supuesta actividad comercial, la falta de un auditor real y fiable independiente y el hecho de que BLMIS fuese una empresa, envuelta en secretismo, en la que los puestos clave estaban copados por familiares de Madoff.

De todos estos concluyentes informes internos de Optimal tuvieron conocimiento Guillermo Morenés y Javier Botín, propietarios de M&B, a través de su directísima relación con Manuel Echeverría, consejero delegado de Optimal al que se le reportaban todos los informes mencionados y que además era amigo de Bernie Madoff.

Pero, pese a ello, M&B creó en agosto de 2005 el fondo LIF-USEP para beneficiarse de la colocación del dinero de sus clientes en el fraude piramidal. El hermano menor y el marido de Ana Botín, Javier Botín y Guillermo Morenés, además de conocer esos informes y denuncias de los empleados de Optimal que no le importaron a la hora de crear LIF-USEP, tenían las advertencias del banco suizo UBS que, en marzo de 2007, anunció a Echeverría y M&B que iba a cerrar el fondo LIF-USEP, en el que participaba el clan Botín a través de Javier Botín y el matrimonio de su hermana Ana Patricia con Willy Morenés, mediante el que se habían colocado más de 900 millones de dólares en BLMIS. Pese a los informes internos de Optimal, las advertencias de UBS, el clan Botín creó, poco después y con la ayuda de Echeverría, un nuevo fondo que reemplazase a LIF-USEP, para poder seguir colocando activos de sus clientes en BLMIS. Así nació, tras la visita de Ana Patricia Botín y su marido Guillermo Morenés a Bernard Madoff en sus oficinas de Nueva York, el fondo Landmark que, en poco más de un año entre octubre 2007 y diciembre de 2008, colocó más de 150 millones en BLMIS.

Además de esos informes internos de Optimal y las advertencias de UBS, en el sector había otras entidades que advertían de las evidencias del fraude como Societe Generale, Acorn Partners, Aksia LLC, Atlantic Trust o el experto en derivados Harry Moarkopoulos que advirtió a la SEC del fraude piramidal.

¿Es razonable que los que se han beneficiado a sabiendas de un fraude piramidal desempeñen cargos en entidades financieras y sus consejos de administración? Juzguen ustedes mismos.

Todavía queda mucho por contar

Todavia quedan muchas cosas por contarles en nuestras próximas entregas en las que les relataremos cómo se crearon los fondos LIF-USEP y Landmark, propiedad directa del clan Botín a través de M&B, mediante los cuales los Botín colocaron más de 27 millones de su propio dinero conociendo el fraude y a sabiendas de que cobrarían sus intereses del dinero de sus clientes; la participación directa en el fraude de Ana Botín, actual presidenta del Banco Santander, que visitó a Bernie Madoff con su marido Willy Morenés en dos ocasiones en sus oficinas de Nueva York y lo defendió ante el comité ejecutivo del Santander en febrero de 2008; cómo evitaron que Rajiv Jaitly y Hugh Burnaby Atkins declarasen en el juicio de Echeverría en Ginebra en el caso Berlamont; cómo el Santander presionó a sus clientes afectados para que aceptaran su oferta y no demandasen al banco o como BLMIS fiaba a M&B sin cobrarles intereses lo que demostraba un evidente trato privilegiado inusual en el mundo de las finanzas.

Por si alguno de ustedes se ha preguntado qué es lo que forma la composición de la imagen que ilustra la noticia podemos decirles que en la parte superior se reproduce un pasaje de la demanda interpuesta por el administrador judicial de BLMIS contra Guillermo Morenés, Javier Botín, su boutique de inversión M&B Capital Advisers, en el que se afirma que Echeverría conocía los distintos informes del personal de Optimal que planteaban las inquietudes sobre BLMIS, pese a lo cual facilitó la creación por M&B del fondo LIF-USEP actuando como agente de ambos en todo momento. En medio hemos dispuesto las fotos de: (izqda. a dcha.) Javier Botín, Guillermo Morenés, Bernard L. Madoff, Ana Patricia Botín y Manuel Echeverría. Y en la parte inferior de la composición, hemos reproducido un fragmento de una noticia publicada el 19-12-2014 por el Financial Times en el que se hace mención a un correo electrónico enviado por Manuel Echeverría a Ana Botín agradeciéndole la defensa que hizo de Madoff en un comité ejecutivo del Santander en el que se había dudado de su status regulatorio.

Algunos lectores nos han preguntado por qué facilitamos tantos datos y hacemos extensas relaciones de sociedades, nombres, tribunales, casos judiciales, etc. que en algún momento pueden distraer del hilo del relato y que puede resultar complicado para el lector ordenar tanto dato. La respuesta es sencilla, en una situación actual en la que impera la desinformación y las “fake news”, en cuartaedicion.com queremos demostrarles a los lectores que nuestras informaciones son veraces, se sustentan en una labor de investigación profusa que deriva en la ofrenda de datos contrastables a todo el que quiera comprobarlos. Porque en cuartaedicion.com fomentamos el libre pensamiento y no el adoctrinamiento, por eso queremos que nuestros lectores lean y juzguen por ellos mismos y emitan su veredicto personal sobre las actuaciones que denunciamos de personajes públicos que ostentan puestos destacados en nuestra sociedad que no merecen porque los han alcanzado a través de conductas que podrían considerarse delictivas y el dinero no compra la honradez y honorabilidad, y aunque así lo parezca no es oro todo lo que reluce. Pero todo eso deben deducirlo los lectores por si mismos y decidir si quieren colaborar de una manera u otra, por acción o por omisión con esas entidades, bancos o personas que, por muy alto que se encuentren en la escala empresarial o social, carecen por completo de principios éticos y que consideran que el resto de seres humanos no somos más que sus esclavos y peones que pueden utilizar y luego sacrificar a su antojo. Por eso, para poder realizar elecciones acertadas, nuestros lectores necesitan datos ciertos y nosotros se los ofrecemos para que puedan contrastarlos y decidir. En nuestra última entrega podrán ustedes conocer dónde encontrar toda la información para que puedan verificarla personalmente.

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