martes, septiembre 27, 2022

Caos en Escombreras: Sin protocolo de actuación y policías abandonados a su suerte al tiempo que son amenazados con ser expedientados por la fuga de inmigrantes

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Se iba a sancionar a varios agentes por la última ‘escapada’ de ilegales, pero todo se paralizó cuando se advirtió de que iban a dar cuentas por escrito de las condiciones en las que se presta servicio en el campamento

Un auténtico caos lo que están viviendo los policías que atienden a inmigrantes que llegan al campamento de Escombreras…y esperen que llegue el CATE a Cartagena. ¿Quién se va a encargar de todo un centro temporal si no pueden con un campamento provisional?

La situación en el campamento de Escombreras para inmigrantes llegados en patera es insostenible. Todavía, hoy por hoy, no hay un protocolo específico establecido de actuación. Los policías están vendidos y así se lo han hecho saber a cuartaedicion.com

Ahora mismo hay 34 ilegales en Escombreras. En malas condiciones, al igual que los agentes que los custodian. No hay medidas de seguridad establecidas y las condiciones del campamento son lamentables. Pero de ello ya hemos informado en varias ocasiones. Vayamos a otra cuestión.

La semana pasada este diario informó de una fuga de inmigrantes en el campamento y de otra en el hospital Santa Lucía (un ilegal que dio positivo en coronavirus). Pues bien, cuartaedicion.com ha sido informado de que las máximas autoridades de la Policía Nacional, por no decir la máxima autoridad, pretendía expedientar a los agentes ‘responsables’ en el momento de la fuga de ilegales.

Por suerte, fueron los subordinados más directos de los ‘poderosos’ los que hicieron desistir de tal empeño, advirtiendo de las graves deficiencias que hay en Escombreras y de que no se han puesto soluciones a pesar de que el problema viene de largo y se ha advertido por activa y por pasiva de las graves deficiencias en varios sectores que presenta el citado campamento para ‘refugiados’.

La cuestión es que dicha situación se repetirá seguramente. Como ya hemos comentado, no hay protocolo de actuación definido. Los agentes están abandonados a su suerte y no paran de advertir de que un día ocurrirá una desgracia en Escombreras.

Mientras tanto, desde Murcia se hacen los locos. No se buscan soluciones y sólo señalan cabezas de turco cuando ocurre algo malo y se informa de ello en los medios de comunicación. LAMENTABLE.

Los Policías están hartos y no encuentras defensa alguna. Los sindicatos están dando la cara (la gran mayoría de ellos) pero lo hacen a paso lento y no todos le dan al tema la importancia que requiere. Respecto a la Delegación del Gobierno, la Cruz Roja y demás ONG…nada de nada. Hace tiempo que brillan por su ausencia.

Queda claro que en Cartagena no saben gestionar los problemas. Lo peor de todo, es que tampoco hay interés en rectificar y solucionar dichos problemas que hay en la Trimilenaria con el tema de la inmigración.

Otras comisarías de la CARM tienen problemas parecidos y se trabaja codo con codo. ¿Por qué se desprecia e ignora a Cartagena? ¿Por qué no se arregla nada?

Y viene lo peor…

¿Quién se hará responsable de la seguridad del CATE?

Si el CATE al final desembarca en la Trimilenaria, queda claro que tendrá que asumir su servicio la comisaría de Cartagena. Y eso es una auténtica barbaridad.

Si hoy por hoy se cubre el servicio a malas penas, imagínense con el CATE a pleno rendimiento.

¿Quieren más ejemplos? El verano pasado se tuvo que cerrar la ODAC (las Oficinas de Denuncias y Atención al Ciudadano) por falta de efectivos policiales debido a la mala planificación.

También hay que informar de que el pasado verano la Policía Nacional no pudo acudir a una intervención por homicidio porque no había radio patrullas. Estaban todos en Escombreras.

Tuvo que hacerse cargo la Policía Local…y así ocurre con todo.

Repetimos, Cartagena está abandonada a su suerte porque aquellos que han sido puestos como máximos responsables no están cumpliendo con el cargo que representan. Es más, según nos han informado, amenazan con abrir expedientes en vez de buscar soluciones.

La situación es caótica. No hay trabajo en equipo entre trabajadores y sindicatos policiales. Más bien hay una guerra abierta. A título personal, es lo que parece.

Lo peor de todo es que al final pagarán el pato los de siempre; Cartagena y su ciudadanía.

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