jueves, agosto 11, 2022

«Calles, monumentos…»

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Artículo de opinión de Carlos León Roch

Las calles, las plazas de nuestros pueblos y ciudades están llenos de nombres de personajes que han sido recompensados por su labor , en uno u otro campo de actuación, a lo largo de su vida. Benefactores de la humanidad, como el Dr. Fleming ; grandes literatos, como Cervantes o Carmen Conde; ciudades ancestrales “hermanadas” como Cartago; insignes gestas históricas, como la de Juan Sebastián de Elcano, o militares como Blas de Lezo, batallas históricas – incluso derrotadas- como Trafalgar o Santiago de Cuba…De todos ellos, y muchos más, nos sentimos orgullosamente agradecidos, y al transitar por ”sus” calles, plazas y monumentos, muchas veces, les recordamos…

Pero también, en nuestras calles, plazas y monumentos hay cientos de nombres de personas que, en su día, fueron reconocidos por sus conciudadanos como merecedores de ese homenaje perpetuo y que, transcurridos decenios, desaparecidos aquel y aquellos, han quedado sus nombres en las placas de las calles, plazas, y en la base de sus monumentos para que, generaciones posteriores los mencionen al escribir cartas y email….sin tener ni idea de quién era ese señor, esa señora …

Y es que, cuando fallece “uno de los nuestros”, de nuestros afamados vecinos; o correligionarios; o valiente héroe ciudadano; o brillante artista local, no falta un atento concejal que propone su nombre en los Plenos municipales próximos para nombrar una nueva calle o plaza…o para sustituir el de calle o plaza que mostraba  nombre que ahora  ya “no es de los nuestros”.  

Como el buen“ vino joven”, de cosecha, que resulta agradable al paladar, pero que requiere larga estancia en barrica para alcanzar la denominación de “Reserva”, así nuestros admirados y queridos afamados de nuestro entorno serán recordados y añorados por nosotros, como lo hacemos de nuestros familiares, pero su recuerdo difícilmente  superará a nuestra generación…

Solo el reposo del merecido reconocimiento de la trascendencia de la vida del homenajeado le permitirá superar  el “ buen sabor” del vino  joven…

¡Qué menos que CINCO años de “envejecimiento”.

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