jueves, agosto 11, 2022

«Si usted no es feliz, ¡es porque todavía no hizo el curso con el coach de moda!»

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Artículo de opinión de Diego Conesa

Coach de moda…

Cuando uno se va acercando a los 40 años de viaje por los mal llamados «mundos alternativos» de la salud, la nutrición, la ecología, la «espiritualidad», la agricultura «ecológica», etc.… goza de una perspectiva que solo la puede dar el tiempo y la experiencia. Y en esas estoy yo.

Recuerdo que Bill Mollison se quejaba hace tres décadas de que en ese momento todos los hippies querían tener su periódico, para difundir sus estrambóticas ideas. Ahora, sumidos plenamente en la era digital, cada listo o lista, quiere tener su canal de YouTube, y por supuesto vivir de ello. Como el asunto se ha puesto muy concurrido, resulta difícil sobrevivir económicamente contando las cosas que se te pasan por la cabeza, vamos lo que antes se llamaba «vivir del cuento». Así que todos estos que tienen mucho cuento, o bien abren una «consulta» de su palo en concreto, o bien se dedican a organizar cursos de formación. O peor aún, hacen las dos cosas, utilizando sus videos para captar posibles alumnos.

Lo malo es que si te metes a indagar un poco en su “curriculum vitae” buscando la procedencia de los conocimientos que se prestan a enseñar a cambio de dinero, te llevas las sorpresas más curiosas. Ya no por el hecho de que carezcan de más o menos formación en algo, la cual no tiene por qué venir de un centro educativo, también puede ser fruto de dilatadas experiencias personales, como es mi caso, sino porque la mayoría de las veces, son ex alumnos de otros «vividores del cuento» que les cobraron a ellos por «venderles» sus propias películas.

Además, si haces un estudio profundo de sus vidas personales, te sueles encontrar unos pasados que no tienen desperdicio. Donde por supuesto abunda el uso de estupefacientes, alcohol, etc. Y por su puesto una vida nada acorde con la que ahora pretenden inculcarte a ti a cambio de tu dinero.

En realidad, no han hecho más que copiar el modelo de la Grecia clásica de las antiguas escuelas filosóficas de pensamiento, solo que, de forma mucho más cutre, muchísimo más cutre. Y eso es patético. Patético porque en aquellas escuelas de filosofía, y filosofía práctica de vida de nuestros ancestros helénicos, se encontraban unos auténticos maestros, que portaban a sus espaldas un dilatado bagaje de experiencias fructíferas de vida. Y no estos vendedores de humo caro, que lo único que pretenden es hacer caja con poco esfuerzo físico, y cubrirse de una estela de «glamour alternativo exótico» que les queda como las tallas grandes de ropa a mí: Esperpéntico.

Pero ya lo dice el refrán «Ponte fama y vete a dormir.». Y esto es lo que pretenden la mayoría de ellos, darse a conocer lo suficiente, como para que la gente esté deseando ir a sus cursos. Como ejemplo podríamos citar a Enric Corvera con su “Bioneuroemoción”, que traducido al castellano viene a significar algo así como “forma rápida de sacarle dinero a los tontos”, que llegó a hacerse tan popular entre los abundantes “fanáticos del mundo alternativo”, que cobra incluso por la asistencia a sus charlas, ¡y la gente es tan sumamente idiota que paga por ello!

Facturaciones millonarias

Cuanto más pegadizo y chocante sea la terapia o la filosofía que te inventes, más posibilidades de hacer dinero. Algunos tipos, como el citado Enric Corbera, han llegado a facturaciones millonarias superiores a los 3 millones de euros anuales, entre charlas, cursos y libros. Lo gracioso es que no se ha molestado muchas veces ni en preparar su propio material, y por este motivo ha sido condenado al menos dos veces por plagiar libros de un escritor francés. Me hace mucha gracia que el Colegio de Psicólogos lo denuncie por «carecer de rigor científico», cuando la realidad es que, a su pseudociencia, la psicología, ¡le ocurre exactamente igual!

El pobre Jesucristo si tuviera que resucitar ahora y «volcar las mesas» de todos los vendedores que hay en el templo, ¡¡¡le faltaban días al año! No daría abasto.

Lo cierto, y además debe ser así para que haya libertad, es que cualquiera puede sacarse de la chistera una filosofía, una terapia o lo que le dé la gana, siempre y cuando no afecte la integridad de los demás. Y puede además perfectamente darse de alta en la seguridad social con la historia que quiera, ya que al menos en España, existe un epígrafe para ello, que ahora no sé, pero antes además era el mismo que para los agricultores. Porque para ambas cosas no hace falta estar colegiado, ni poseer ningún título que acredite tu profesionalidad al respecto. Vamos que tú no te puedes dar de alta como dentista o médico, sin serlo, pero mañana te puedes dar de alta como agricultor o como terapeuta de lo que te de la real gana.

Lo patético es que la gente paga por recibir «formación» en cosas absolutamente ridículas. Lo cual no es más que una muestra de la desesperación que la vida civilizada, sobre todo la actual brinda al individuo como regalo por pertenecer a la comunidad.

La que enseña ha sido la misma que ha enseñado siempre, y se llama «madre Naturaleza», y sus cursos son gratis, y te los tienes que currar tu. Otra cosa es que se seas lo suficientemente objetivo como para interpretar correctamente sus designios y aprender verdaderamente algo práctico de ella. Y claro, cuanto más alejados estamos de ella con nuestras vidas artificiales y tecnificadas, más difícil es sacar información del medio natural, que es sin lugar a dudas donde están las verdaderas verdades de la vida real. Y las únicas que nos pueden llevar a ser felices.

La mayoría de fantoches que se dedican a dar lecciones por el mundo, llevan unas vidas de mierda, con muy pocas historias nostálgicas que contar. La mayoría tiene un pasado de abusos de su propio cuerpo. Y dictan mucho de estar capacitados para ser ejemplo de nada, menos aún maestros de nada. No digo que la gente no se pueda reformar, pero de ahí a convertirse en los «masters» del tema, hay un trecho muy grande.

En ese universo patético de formadores de formadores, de conciliadores, resolutores de conflictos, consteladores familiares, educadores sexuales, educadores emocionales, reordenadores de las emociones, limpiadores del alma, agricultores regenerativos, educadores en inteligencia emocional, bioneuroemocionadores, y demás familia, no hay más que paja, y poco, muy poco grano. No dudo que haya algunos bien intencionados, pero estos se quedaron muy cortos en su búsqueda de las cosas que verdaderamente sirven para ayudar a los demás. Que siempre son baratas y accesibles a cualquiera, porque si no, no serían morales. Y la Naturaleza es tan justa, que como bien nos decía Séneca, todo aquello que nos es necesario para la vida feliz lo administró a bajo precio o mejor aún, a coste cero. Pero como fijamos la vista hacia metas que lejos de ser tales, solo nos conducen de nuevo a la necesidad de buscar nuevas metas, así nos va. «La gente se pasa la vida empezando a vivir» decía Séneca. Y eso ocurre porque en lugar de buscar la solución de sus problemas en nuestra anciana madre Naturaleza, lo hacen en cosas artificiales o estrambóticas, que nada tienen que ver con ella. En cualquier materia un verdadero maestro tiene que ser un ejemplo a seguir. Y para eso hay que llevar muchos años de experiencias exitosas a las espaldas. Seguro que usted prefiere llevar su coche a un experimentado mecánico, que a uno que acaba de empezar, y que encima en el pasado fue un desastre o un vago.

Me resultan muy chocantes los que te venden la idea de que con sus técnicas agrícolas pueden regenerar la fertilidad de la tierra, pero luego resulta que, no solo no producen apenas comida para los demás, sino que además sobreviven gracias a los cursos y a los voluntarios que en vez de cobrar en dinero cobran su trabajo en «enseñanzas», que en la práctica no funcionan. De pena.

Otros quieren solucionarte tus problemas emocionales y/o mentales mientras llevan ellos mismos una vida de mierda en esos aspectos. Es como cuando el pseudo doctor Morse, recomienda llevar una dieta que el mismo no práctica, porque afirma carecer de tiempo para prepararla, por estar muy liado enseñándola ¿? ¿?¿. Para echarse a llorar.

Te encuentras incluso gente que te dice aquello de «El tipo es un desastre, pero su mensaje es maravilloso.», NO, si el tipo es un desastre y su mensaje es maravilloso no te quepa la menor duda de que está robando. Está vendiendo unos conocimientos que no le pertenecen. Porque el maestro que no es ejemplar en lo que enseña, no merece ni tan siquiera el aire que respira. No puedes enseñar aquello que tu no haces, y menos aún, aquello que ni siquiera a ti te funciona bien.

Toda esta gente se refugia bajo el paraguas del «coaching». Cualquier cosa con tal de no someterse al castigo al que la Naturaleza condenó a los hijos de Adán y Eva, por haber violado sus leyes, ¡EL TRABAJO! Cualquier cosa con tal de no verse sometidos a un horario, o a un jefe, etc. Si yo les comprendo, otra cosa diferente es que piense que está bien lo que hacen. Maestros de algo que ni ellos mismos logran conseguir.

¿Alguien podría decirme dónde quedo la dignidad?

«MÉDICO, CÚRATE A TI MISMO” Séneca.

Diego Conesa Guerrero, «El Eco».

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